
Su causa más frecuente es el desgaste severo de cartílago,
ya sea debido a la edad o por causa de un accidente. También
se conocen como causas los trastornos metabólicos (p.e.
gota o diabetes melitus) y las inflamaciones articulares crónicas
(enfermedades reumáticas). El gradual desgaste del cartílago
causa deformaciones de la articulación de rodilla y rigidez
progresiva. Los pacientes se quejan de dolores por esfuerzo o
en estado de reposo, el alcance del paso sin dolor se acorta progresivamente,
la calidad de vida se vuelve considerablemente limitada. En la
radiografía, las superficies articulares destruidas frecuentemente
se muestran asociadas a deformaciones de la articulación.
Una vez agotadas las alternativas tradicionales de tratamiento
(p.e. gimnasia terapéutica, medicación), y ante
el sufrimiento creciente, se impone como opción única
el implante de una articulación de rodilla artificial.
Mediante esta operación, las superficies dañadas
de la articulación son reemplazadas por una prótesis
parcial (prótesis de mordaza) o por una prótesis
total. Durante los últimos años, debido al desarrollo
de tipos de prótesis que se acercan notablemente al mecanismo
normal de movimiento de la articulación de rodilla (revolución
y deslizamiento), los resultados obtenidos han mejorado considerablemente.
Mediante el uso de un boceto preliminar, se diseña individualmente
la prótesis para cada paciente, a fin de que le sea implantada
sin cemento (a presión), cementada, o a manera de endoprótesis
híbrida total (fémur sin cemento, tibia cementada).
Las superficies de deslizamiento para el fémur son de titanio
o de aleaciones cromo/cobalto, la contraparte de la pierna, en
las prótesis modernas, consta de insertos móviles
de polietileno (mobile-bearing-principle), las cuales permiten
los correspondientes movimientos de revolución/deslizamiento
y han permitido mejorar notablemente el comportamiento bajo fricción.
En promedio la durabilidad de las prótesis totales de rodilla
es de 10 a 15 años.

Las operaciones de reemplazo de articulación se realizan
de manera exclusivamente estacionaria (aprox. 10 a 14 días).
Enseguida, a la mayoría de los pacientes se les traslada
por 3 a 4 semanas a una clínica de rehabilitación.
Con un desarrollo normal de la operación y una rehabilitación
exitosa, deportes tales como ciclismo, natación, golf o
caminatas se pueden ejercitar sin ningún problema.
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