
En los últimos años han aumentado
considerablemente las lesiones de ligamentos de la articulación
de rodilla. Entre las causas más frecuentes de rotura del ligamento
cruzado se encuentran los traumatismos deportivos. El mecanismo
causante de traumatismos más frecuente es el esfuerzo antifisiológico
en flexión, rotación hacia afuera o piernas en X (posición patizamba)
con el pie afincado, tal como se observa en fútbol, balonmano
o esquí alpino. Los esfuerzos rotacionales que actúan en tales
casos sobre la rodilla generalmente lastiman el ligamento interior,
ocasionalmente también los meniscos interior o exterior, y causan
el sobre-estiramiento o la ruptura del ligamento cruzado anterior.
El ligamento cruzado anterior es el estabilizador más importante
de la articulación de rodilla. Al haber una ruptura de este ligamento,
la articulación de rodilla se vuelve inestable. El paciente se
queja de una sensación de inseguridad y de “irse” la rodilla,
esto último principalmente al hacer deporte. Una musculatura altamente
entrenada sólo puede compensar parcialmente esta inestabilidad.
Por regla general, no se pueden volver a practicar deportes como
fútbol, balonmano, tenis, baloncesto o esquí alpino (=deportes
“rotacionales”). La inestabilidad y la perturbación asociada de
la mecánica articular (fricción, variación del centro de giro,
cambios en la distribución de la presión) a largo plazo causan
otras lesiones en los meniscos interior y exterior y en el cartílago.
Esto suele ser el comienzo de una artrosis precoz. Por tal motivo,
se recomienda la estabilización quirúrgica pronta de articulaciones
de rodilla inestables, principalmente en el caso de pacientes
deportistas. El objetivo primario de la cirugía es la “estabilización”
de la articulación, a fin de evitar daños consecuentes en meniscos
y cartílagos. Dado que la sóla sutura del ligamento no es suficiente
para garantizar estabilidad, se debe implantar un refuerzo con
células propias del paciente. Los ensayos con ligamentos artificiales
no han dado resultado.
En la mayoría de casos, para reemplazar los ligamentos cruzados
se emplea el tendón semitendinoso. Alternativamente se utiliza
el tendón patelar o el tendón del cuadriceps. El tendón semitendinoso,
que tiene resistencia a la rotura y elasticidad semejantes a las
del ligamento cruzado, se ofrece de manera evidente para reemplazar
el material del ligamento cruzado. Numerosos estudios comprueban
los excelentes resultados. La extracción del tendón a través de
una pequeña incisión en la piel del lado interior de la rodilla
apenas deja una cicatriz visible. La cirugía netamente artroscópica
del ligamento cruzado anterior constituye una carga sustancialmente
menor en comparación con las cirugías “abiertas”. Los dolores
post-operatorios son mucho menores, y la rehabilitación se puede
comenzar muy pronto. Para el logro de una operación exitosa, la
localización exacta de las dos perforaciones en los puntos de
inserción del ligamento cruzado original es determinante. Para
lograr este fin se emplean instrumentos muy precisos. Como primera
medida, el tendón semitendinoso, de cuatro capas, se introduce
en la articulación a través de una perforación en la cabeza de
la tibia. El anclaje al fémur también es óseo. La fijación del
tendón en este canal óseo se efectúa mediante dos clavos reabsorbibles.
(anclaje cross-pin). Este novedoso principio de anclaje permite
una fijación muy estable. La utilización de material reabsorbible
obvia la necesidad de un posterior retiro de piezas metálicas.
Alternativamente, para la fijación se puede utilizar una pequeña
placa de titanio. Con la cirugía del ligamento cruzado se pueden
tratar simultáneamente lesiones de menisco y de cartílago. En
situaciones favorables, el menisco se puede suturar y, de esta
manera, conservar. Efectuamos cirugías de ligamento cruzado de
manera ambulatoria o con internamiento corto



Inmediatamente después de la operación
se inmoviliza la pierna mediante una platina (ortesis). Generalmente
el paciente pasa una noche en nuestra clínica. Después
del cambio de vendas a la mañana siguiente, el paciente
puede irse acompañado a su casa. Allí la pierna
operada se debe mantener en posición elevada y refrigerada
con hielo. Los analgésicos formulados se deben tomar según
la prescripción. Después de la operación,
inicialmente se permite una carga parcial de 30 a 40 kg de peso
corporal. Después de la segunda semana la carga se puede
aumentar gradualmente, de tal manera que al cabo de 3 o 4 semanas
se logra la carga total. A los pocos días se inicia la
terapia pasiva de movimiento sobre el riel motorizado eléctrico.
En esta etapa también se comienza con la fisioterapia.
A partir de la tercera o cuarta semana consideramos recomendable
la rehabilitación ambulatoria. A partir de la sexta semana
post-operatoria el paciente puede ejercitarse sobre una patineta.
También se permite la natación “crawl”.
El paciente está capacitado para carga plena y se encuentra
apto para regresar al trabajo. Ejercicios de trote (jogging) no
se deben comenzar antes de la 12ª semana; es conveniente
comenzar esta actividad sobre una banda. En esta etapa se trabaja
en la vigorización y coordinación. Con una musculatura
de muslo vigorosa, y después de lograda la estabilización,
se puede comenzar a practicar deportes rotacionales como fútbol,
balonmano, baloncesto, esquí alpino, etc. Para este tipo
de deportes se recomienda un receso de 6 a 8 meses. Como regla
general, los resultados de intervenciones quirúrgicas de
reconstrucción de ligamento cruzado se pueden considerar
como excelentes. En la mayoría de los casos los pacientes
pueden continuar practicando su deporte a un nivel alto.
