
El tratamiento de lesiones del hombro se ha generalizado y mejorado
notablemente durante los últimos años. Esto se debe
principalmente a la implantación de técnicas quirúrgicas
endoscópicas, las cuales no requieren la apertura de la
articulación. El reciente desarrollo de instrumentos de
precisión, materiales de sutura novedosos y anclajes óseos
también ha contribuido a este progreso. A través
de varias pequeñas incisiones en la piel, la articulación
del hombro, así como las de la rodilla o del codo, puede
ser operada fácilmente y casi sin dolor. Con la ayuda de
un pequeño aparato óptico iluminado (artroscopio)
se puede inspeccionar íntegramente el interior de la articulación.
Hombros adoloridos, limitaciones de movimiento de la articulación
del hombro, inestabilidad del hombro, calcificaciones o pequeñas
fisuras en el manguito rotatorio se pueden tratar óptimamente
mediante esta técnica quirúrgica. Los dolores causados
por intervenciones artroscópicas son mucho menores, y la
articulación se puede mover y exigir más pronto.
Las cicatrices son casi invisibles. La mayoría de las intervenciones
se puede efectuar de manera ambulatoria o con un internamiento
corto. Hay que recalcar, sin embargo, que la cirugía endoscópica
requiere de gran experiencia por parte del cirujano y el uso del
muy valioso instrumental adecuado..

La libertad de movimiento del brazo y de la mano depende primordialmente
de la gran movilidad de la articulación del hombro, compuesta
por la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea relativamente
pequeña. La compleja interacción de ligamentos,
músculos y cápsula articular es imprescindible para
el perfecto funcionamiento del hombro. Adicionalmente, la articulación
del hombro acopla la clavícula con el omoplato (=articulación
AC). En el borde óseo de la cavidad glenoidea, la cápsula
articular se encuentra adherida mediante los ligamentos articulares
a un anillo elástico llamado labrum. Este conjunto labrum/cápsula
es esencial para la estabilidad del hombro. En caso de luxación
del hombro, estas estructuras sufren daños.
Un grupo muscular, llamado el manguito rotatorio, aísla
la articulación del hombro en sí de una cavidad
de relajación (cavidad subacromial), la cual se halla debajo
de la bóveda ósea del hombro. El manguito rotatorio
actúa esencialmente para “centrar” la cabeza
del húmero, permitir la elevación lateral del brazo,
y facilitar los movimientos rotacionales. Entre la bóveda
del hombro y este grupo muscular se encuentra una bolsa sinovial
que tiene la función de facilitar el “deslizamiento
hacia adentro” del manguito rotatorio por debajo de la bóveda
ósea del hombro. Desgarro del manguito rotatorio, deformaciones
degenerativas de los tendones, alteraciones óseas de la
bóveda del hombro, deformación degenerativa de la
articulación del húmero, o calcificaciones en algunos
de los tendones asociados al manguito rotatorio, con el consecuente
proceso inflamatorio de la bolsa sinovial, suelen ser los agentes
responsables de dolorosas molestias en el hombro. El origen de
estas molestias se puede determinar confiablemente mediante un
examen minucioso, apoyado por procedimientos graficadores, tales
como rayos X, examen ultrasónico o tomografía nuclear.
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