
El llamado manguito rotatorio está compuesto por varios
grupos de músculos y tendones y varios ligamentos que envuelven
la cabeza del húmero. Estos responden por la estabilidad
del hombro, las rotaciones hacia adentro y hacia afuera y el levantamiento
lateral del brazo. En la mayoría de los casos las roturas
de tendones se deben a desgaste de los mismos. Las molestias suelen
presentarse como consecuencia de traumatismos menores, pero las
roturas del manguito rotatorio también pueden ser debidas
a accidentes (p.ej. caída, luxación en edad avanzada).
El paciente se percata claramente de la rotura del tendón,
ya que ésta suele ir acompañada de fuertes dolores.
Por regla general, el brazo ya no se puede levantar lateralmente.
En este caso de traumatismo, el tendón más afectado
es el supraespinal. En lo sucesivo los pacientes se quejan de
dolores de esfuerzo o en estado de reposo y de trastornos del
sueño. Si el desgarramiento es grande, hay una notable
disminución de fuerza. En pacientes jóvenes o con
ambiciones deportivas se recomienda una pronta reconstrucción
quirúrgica del manguito rotatorio. En pacientes mayores,
antes de proceder a una intervención quirúrgica
conviene agotar las vías tradicionales (fisioterapia).
Si adicionalmente al traumatismo del manguito rotatorio hay rigidez
del hombro, antes de operar es recomendable mejorar la movilidad
del hombro.

El objetivo de la operación es el de refijar las estructuras
tendinosas lastimadas, a fin de garantizar una adecuada transmisión
de fuerzas. Adicionalmente se deben extirpar los tejidos con riesgo
de inflamación y posibles espolones óseos que pueden
causar dolores. Si los desgarres son mínimos, lo anterior
se puede lograr mediante una intervención artroscópica.
Sin embargo, en la mayoría de los casos se requiere una
operación abierta. Mediante una pequeña incisión
en la parte anterior del brazo se exponen los tendones desgarrados,
se reubican y se fijan a la cabeza del húmero con anclajes
óseos especiales. Adicionalmente, se amplía el espacio
de deslizamiento del tendón bajo la bóveda del hombro
(acromioplastia), a fin de no exponer la sutura del tendón.
La intervención se puede efectuar con un internamiento
corto (de 2 a 4 días). La pronta movilización es
imprescindible para evitar aglutinaciones. La rehabilitación
es muy demorada (de 4 a 6 meses), y el esquema de tratamiento
post-operatorio se debe seguir rigurosamente. El pronóstico
generalmente es bueno.
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